Lóbulo desgarrado

¿Qué es el lóbulo desgarrado?

Reconstrucción del lóbulo desgarrado

El lóbulo, es la parte terminal de la oreja, compuesta principalmente por tejido cutáneo y grasa. Debido a sus características físicas, es la zona más delicada y propensa al desgarro, que podemos encontrar en esta zona. Un desgarro del lóbulo de la oreja se define como una laceración (esquisis) o dilatación del lóbulo.

Cuando el lóbulo de la oreja está completamente desgarrado, será imposible llevar aros si no se ha reconstruido antes. 

Causas del desgarro

Los aros pueden desgarrar y romper el lóbulo


Las causas suelen ser de naturaleza mecánica:

  • Aros pesados
  • Dilatadores
  • Traumatismos

El uso prolongado de aros pesados, puede provocar la deformación y dilatación del agujero de la oreja, que irá deformándose cada vez más, debido al aumento del diámetro, y cuando la dilatación alcance unos 8 milímetros, no será posible que vuelva a su tamaño original de forma espontánea. También el uso de expansores, a menudo de tamaño creciente, creará un agujero de tamaño importante, que difícilmente volverá a su forma natural y estará más expuesto a un desgarro completo.

También a causa de los aros, se producen diversos traumatismos que pueden provocar una rotura del lóbulo de la oreja. De hecho, puede ocurrir que el aro se enganche o se rasgue, provocando una laceración total del lóbulo de la oreja.

Tratamientos para la reconstrucción del lóbulo de la oreja

Cirugía reconstructiva

La única forma eficaz y definitivo es realizar una cirugía de reconstrucción de la oreja que restablezca el tejido natural y el tamaño del lóbulo. El procedimiento es bastante sencillo y se realiza de forma ambulatoria, bajo anestesia local.

El procedimiento consiste en la extirpación del tejido cutáneo de los dos extremos, formados tras la laceración parcial o total del lóbulo de la oreja. A continuación, los dos extremos se unen con una sutura muy fina y delicada, que también permite redefinir el borde del lóbulo de la oreja. En algunos casos, cuando el paciente lo solicite, será posible no suturar un tramo corto para permitir la inserción de un aro.

Tras la operación, se formará una pequeña cicatriz que desaparecerá con el tiempo y con el uso de cremas específicas.

En cuanto al uso de aros, es aconsejable esperar al menos 1 mes para realizar un nuevo orificio. Además, se recomienda no utilizar aros pesados ni dilatadores que puedan hacer que el problema reaparezca.

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